viernes, 20 de febrero de 2015

TYLER DURDEN





EL CLUB DE LA LUCHA, O PARA QUE DISCUTIR SI PUEDES PELEAR

Hacerse con una thermomix porque su acabado en metal dignifica tu cocina, comprarse un  chaise longue que haga juego con la alfombra, adquirir un mueble de diseño para los discos que no escuchas o tirar abajo un tabique y convertir tu piso en un loft super cuco… ¿son obras diabólicas? 



Emulando al Doctor Hibbert de los Simpsons, ¿acaso un cultivo rutinario de alma demostraría  la presencia del “maligno” en semejantes acciones?




Soy de la opinión que pocas veces los actos definen la totalidad del pensamiento. Las raíces o motivos que los guían…eso ya es harina de otro costal.

Sorprende como algo tan frívolo (decorar pijamente tu casa) es el inicio del apocalipsis personal del protagonista de “El club de la lucha” (David Fincher, 1999), conocido simplemente como “el Narrador”.




Edward Norton da vida a un personaje flojeras y asustadizo que lleva la friolera de 6 meses sin dormir a pierna suelta. Fuera de la ficción, semejante privación de sueño es letal. Por citar unos pocos efectos tenemos la disminución potentísima de la concentración, enorme afluencia de cuadros ansioso-depresivos, cardiopatías y severo aumento de muerte prematura,  amén del coste a los sistemas de salud y el uso indiscriminado de somníferos (Geiser, Cazzati y Benezda,  2000).



Cuando alguien lleva tanto tiempo sin dormir de buena manera, en palabras del protagonista, nunca te duermes del todo y nunca estás del todo despierto. Nada parece real Es lo que se conoce como INSOMNIO CRÓNICO y supone cultivar un campo sobresaliente para la enfermedad mental.


Lo más increíble es que el Narrador NO pierde la cabeza por no dormir. O desde luego encontramos en Fight Club otras excusas igualmente potables para volverse loco.

Como es habitual en nuestra galería de ilustres dementes, el Narrador se enamora de una persona tan fragmentada como él. Y como dijera en otras entradas, nada  sacude tu cosmos personal como la llegada  del amor



En segunda instancia, Norton representa un personaje terriblemente predispuesto a la enfermedad mental.  Nada conocemos de sus antecedentes psiquiátricos, genéticos y familiares, pero un hecho brilla con terrible luz propia en la presentación del Narrador: es una persona sin nombre

Evidentemente no se trata de que el  protagonista de esta fabula quiera mantener el anonimato.  El creador de la historia, Chuck Palahniuk (quien creó el libro de título homónimo) quizá con esto quisiera remarcar dos aspectos.


Christian Soto
Por un lado un ataque manifiesto a la depravada cultura del comercio. Es una denuncia tan evidente como un desnudo frontal. Palahniuk en la novela y Fincher en el film, presentan un  mundo consumista y abyecto que ha parido toda una nación de borregos. Tener posesiones no es malo, salvo que te acaben poseyendo claro. Y esta es la acusación de la película y el motivo de que el personaje no tenga siquiera nombre. En un cosmos como el actual, tan envilecido por la cultura de consumo y la publicidad voraz, uno se pierde, se disocia. Acabas, como diría Bilbo Bolsón, como mantequilla untada en demasiado pan. Derretido en una sociedad donde no importa tu nombre, solo tu cartera. 



Por otro lado, intuyo que el protagonista no tiene nombre para reafirmar su falta de presencia. Sin nombre uno no puede siquiera ser llamado en un  100 Montaditos para recoger su pedido. Sin nombre no pueden ni insultarte como Dios manda.



Es similar a lo que ocurre en la inolvidable Rebecca  (Hitchcock, 1940)  donde Joan Fontaine daba vida a un personaje tan apocado y sumiso que en ningún momento escuchamos como se llama verdaderamente.







ATENCIÓN SPOILER: Así que, ¿qué tenemos? Un tipo insomne ninguneado por todo el planeta, con un curro insatisfactorio, un jefe idiota y ningún hombro en el que llorar. Obviamente estamos hablando de ficción, pero no es de extrañar que el Narrador pierda la cabeza. ¿Y cómo la pierde? Inventándose al tío más duro, guapazo, desapegado y terrorista de la historia: Tyler Durden





Tyler es el Narrador y el Narrador es Tyler. 

*Otros trabajos apuntan a que el protagonista crea muchas más personalidades, yo solo me moveré entre estas dos


Referencia firma abaj. dcha 



Por muy efectista que esto resultase en la peli (aquella tarde en el cine, ante la revelación las cejas me tocaron la nuca), a nivel psicológico es casi plausible. Solo debemos cambiar nuestro enfoque de “enfermedad”.

Ante una infección, el cuerpo se protege y crea un síntoma, por ejemplo fiebre.   Bueno, pues el síntoma del Narrador es…Tyler.

Realmente tiene bastante sentido si uno se fija en cuándo aparece el señor Durden.

Tyler al principio es tan solo una idea, un susurro muy frágil y sin cuerpo.

Al principio, Tyler Durden es un destello.

Cuando uno ve la peli comprueba que el personaje aparece mediante ráfagas. Tyler son los disparos de una ametralladora que escupe fotogramas. Le vemos durante microsegundos, pero nada más. Es lo dicho, una idea tímida que aparece con un fogonazo y desaparece igual.


Es una excelente técnica narrativa para hacer cómplice al espectador en la enfermedad mental del protagonista. Hace que te ocurra lo mismo que a Edward Norton. Por un brevísimo tiempo te ha parecido ver algo, pero ya no lo ves.

El resultado es sencillamente per-fec-to.  Aunque invisible, el cerebro del  Narrador (y el del espectador) registra una presencia. Una presencia que surge todas y cada una de las veces que el Narrador…tiene ansiedad.


Cuando se ve al protagonista en su oficina, a punto de explotar de alienación.





La primera vez que acude a la reunión de cáncer testicular. Cuando conoce a su némesis de amor, Marla Singer. Cada vez que aparece en un aeropuerto o en un hotel, más solo que un náufrago.





* Los aeropuertos en esta historia aparecen como lugares propicios para la desintegración yoica, es decir, lugares donde merced del jet-lag y del insomnio, es más fácil  padecer una crisis de identidad.



Siempre que la angustia del Narrador sube, aparece el fotograma de Tyler.

Tiene bastante sentido. Habitualmente un síntoma psicológico es un mecanismo para reducir la ansiedad. Lo hacemos continuamente en nuestra vida cotidiana. Cuando estamos ansiosos incurrimos en síntomas como fumar un cigarrillo, darnos instrucciones mentales de apoyo, ir de compras, practicar el sexo o masturbarnos. En fin, existen tantas opciones como personas en el mundo.

El problema surge cuando el síntoma se descompensa. El Narrador no puede hacer frente a su ansiedad, la cual es la de peor tipo, pues se asocia al miedo existencial, a la angustia primitiva de no saber quién es uno realmente. Como evidentemente no puede hacer frente a tanta insatisfacción e idiotez (no lo olvides, El Club de la lucha denuncia principalmente la estupidez humana) se inventa  un alter ego que no solo es inmune a la sociedad de consumo, es su depredador natural.


Así, poco a poco se va dando forma a esa idea. Ese intruso mental irá fortaleciéndose hasta que un día en un vuelo, el Narrador reza para que el avión se estrelle y mate a todos. En otras palabras, el protagonista llega a desear la muerte, la angustia llega al máximo y Tyler Durden…cobra forma. Todo su malestar psicológico acaba de cristalizar en  una nueva personalidad. 






No obstante esto es solo el broche de oro.  Tyler, o la mente trastornada del Narrador ya existía, la locura tan solo necesitaba un portador, un cuerpo. Pero sus acciones, el eco de la enfermedad mental ya había dejado un rastro singular de miguitas de pan. Esto se aprecia en la relación paralela que tiene el protagonista con la noción de CASA

Pensemos en lo siguiente.

Aunque no existe ninguna  ventana mágica al pensamiento de alguien,   para hacernos una idea de cómo respira la mente de una persona, podemos  atender a sus creaciones.

Creación certamen“Juan Luis Vasallo”,



Cuando un ser humano crea “algo”, inevitablemente lo eleva o envilece con sus neuras y demonios personales. Te dediques a construir coches, armas, poesía o jabón, siempre, siempre, siempre dejarás impresa la huella de tu individualidad.

Así por ejemplo, al dibujar siempre queda un eco de nosotros en el papel, máxime ante ciertos dibujos. Para mí, nada moviliza más cositas de nuestra sesera que el dibujo de una casa.

En un plano simbólico, la CASA representa el self, nuestro YO. Si atendemos a cómo es el dibujo de una casa, podemos hacernos un bosquejo de cómo es una persona, la relación con su consciencia, con sus figuras de afecto, la noción que tiene de hogar, de protección y un imponente etcétera.

Pero lo más chulo es que no solo funciona con la representación gráfica de un refugio, también resulta fascinante como son las casas de cada uno en el mundo real.

En esta fábula de hecho, la relación del protagonista con sus casas evidencia su trastorno de personalidad.


Imaginemos un piso en el que vive una joven estudiante llamada Robin, pero  que debido a problemas económicos para pagar la renta no puede hacer frente a los gastos. Lo habitual es introducir nuevos inquilinos para acometer los pagos que uno solo no puede, así que se mudan otros dos estudiantes (Roberts  e Iñigo). ¿Problema? El piso se construyó para que viviera solo un individuo, nunca se contempló la posibilidad de que allí morasen varios arrendatarios. A los problemas de espacio habría que añadir que cada uno de los integrantes de esa comunidad tiene su particular manera de percibir e interactuar con el universo  (cada uno gobierna la casa a su manera) Y además, las resoluciones que toman no siempre las comentan entre sí. De tal manera que un día Robin observa extrañada que las paredes se han pintado de blanco (y ella odia el blanco). Mientras Iñigo sostiene que su guitarra ha desaparecido y Roberts contempla horrorizado que  han cambiado la cerradura. Vivir así es, grosso modo, el Trastorno de identidad disociativo (antes denominado “de personalidad múltiple”)


dissociativeid.wordpress.com


Mismo cuadro en yo, yo mismo e Irene
Dicho síndrome describe la existencia de dos o más personalidades que cohabitan  un mismo intelecto. De las posibles identidades (Robin, Iñigo, Roberts… o las que sean) lo habitual es que una o dos tomen el control de la nave. Así mismo esta enfermedad se suele asociar con ciertas amnesias o singulares pérdidas de memoria (ej. “¡¿pero yo cuándo he pintado la casa / cambiado la cerradura / escondido mi guitarra?!) 

Las casas, metafóricamente, representan el continente corporal de un individuo, así como su manera de relacionarse con el mundo.
¿Y cómo se relaciona el Narrador de FIGHT CLUB con el mundo? 

Fijaos en cómo se relaciona con el lugar donde vive.

Al principio de la película, el personaje de Edward Norton nos habla del gusto por decorar su casa. Enardecido por el espíritu IKEA  se abandona a ese vicio inconfesable que es el menaje del hogar. No para de adquirir mesas, alfombras, lámparas, sillones…bienes materiales que puede controlar




Esa afición compulsiva  es resultado de un intento desesperado por gobernar un espacio a todas luces caótico. Me recuerda profundamente a la caústica “La guerra de los Rose” (Danny DeVito, 1989) donde una desenamorada Kathleen Turner  evacua sus insatisfacciones matrimoniales entregándose al embellecimiento de su “casoplón”. 




De hecho, en un perverso giro irónico el Narrador llega a decir: “Yo tenía un armario lleno de ropas de marca, estaba cerca de la realización personal” 






Por tanto, la casa del Narrador está paradójicamente tan vacía como su alma. Llena de adornos y complementos pijales porque en última instancia no puede soportar enfrentarse a unas paredes vacías.  No puede enfrentarse a la verdad:

Es un infeliz.


La pegajosa sensación de vacío irá ascendiendo (insomnio, angustia, alucinaciones…) hasta que explota y su mente crea a Tyler

¿No es curioso que su lindo pisito de soltero también explote (literalmente) justo cuando acaba de conocer al señor Durden?

MENTE =CASA

Explosión como reinicio, renacer, un big bang


“Me llamaste por teléfono para qué te diera refugio” dice poco después Tyler, pero lo que le ofrece sutilmente es una mente nueva.


Y así comienzan a vivir juntos.  

*Una metáfora  (este cuento tiene cientas) es que  el señor Durden se dedica profesionalmente al negocio del jabón.  Él va a limpiar esta infecta sociedad cual Dios del Antiguo Testamento.

Es más, también trabaja en un cine introduciendo fotogramas pornográficos en películas infantiles, ¿por qué? Para darle a la publicidad donde más le duele. Ya que me idiotizas con anuncios que me hacen desear coca-cola sin darme cuenta, yo te introduzco imágenes de penes enhiestos en tu mente inconsciente.

Incluso va más allá. Sus actos de terrorismo urbano (ej. orinar en la comida trabajando de camarero) los acomete trabajando en un catering, como proyeccionista de cine o como vendedor ambulante. Tyler nos dice que cuidado con el supuesto eslabón débil de la cadena laboral. Si papa estado me obliga a ser un triste pluriempleado, en cada uno de estos curritos me voy a dedicar a reventarlo todo.

Si tú me golpeas, yo te daré más fuerte.


Siguiendo con la línea de pensamiento Tyler y Narrador se van a una keli que representa con elocuencia exquisita el mogollón que acontece en la mente del protagonista. No lo olvidemos, se van a vivir a una casa ocupa.  En base a las nociones clásicas del simbolismo gráfico quizá indique:

.Paredes muy agrietadas a punto de ceder. Implica fallas en el concepto de individuación. Alude a la incapacidad del Narrador para soportar la presión. Anuncia que se va a venir abajo y la posible incursión en conductas de alta peligrosidad social

ej. Pelearse con frecuencia o casi matarse en un accidente de coche

.Hogar sucio y destartalado. Remite a un sentimiento abandónico. En cierto momento, el protagonista da a entender que fue un niño abandonado por su padre. Cuadra con el anterior ítem (conductas peligrosas) Recordemos este pasaje:

“Nuestros padres fueron modelos de Dios, y si nos abandonaron ¿qué puedes pensar sobre Dios?…tienes que tener en cuenta la posibilidad de no caerle bien a Dios, el nunca quiso tenerte, con toda probabilidad el te odia, pero no es lo peor que pueda ocurrirte
No le necesitamos, que se jodan la maldición y la redención, somos hijos no deseados de Dios”



O lo que es lo mismo, prefiero el desprecio del Creador que su desinterés. Es una defensa psicológica que está en el planeta desde la primera descendencia, hace ya más de 4 millones de años: llamar la atención de papá para que  me haga caso.



Existen muchos más ejemplos que exceden el análisis, pero tengamos en cuenta solo uno más. El Narrador va a una casa ocupa para darnos a entender que va a un hogar que pertenece a otra persona. A otro inquilino, no a él. Además del acto de “okupar”  (evidente ataque al concepto de propiedad privada del capitalismo), estos dos tipos ejemplifican cómo es una mente con dos personalidades: caótica, rota y a punto de derrumbarse, es decir, como una casa en ruinas.


*A quienes les mole la hipótesis recuerden otros ejemplos de cine. Mi favorito “Esta casa es una ruina” (Richard Benjamin, 1986), donde a medida que va empeorando la relación amorosa de los protagonistas, la casa va dando más problemas, o viceversa. 




Y mientras, a la vez que El Narrador se va acomodando a esta personalidad dominante, emerge El Club de la Lucha, lugar entrañable donde puedes olvidar tu lamentable vida partiéndote la cara con un extraño. Y digo “emerge” porque Tyler y Narrador NO lo crean, tan solo le dan nombre. Coincide con la teoría de la psicología social donde en tiempos de crisis colectiva, es más fácil confiar en personalidades fuertes que promuevan un auténtico cambio (Ese auténtico cambio será el proyecto Mayhem, secta marcial creada por Tyler con el propósito de destruir a la sociedad moderna)

* Tyler  Durden se rodea de hombres insatisfechos que lo único que necesitan es un triunfo, uno pequeño.  Lo cual obtienen al ganar un eventual pelea en la calle.  Es la dosis de autoestima y hombría que estás gacelas heridas necesitan.

mediaisla.net
Borregos de día, dioses de la arena de noche. Una oda a la testosterona desde luego. Un existencialismo macarra  que pugna por dar respuesta a la pregunta más impertinente y habitual por excelencia, ¿Quién soy yo?







Esta cuestión aquí se antoja especialmente irresoluble, pues entonces el Narrador descubre que él y Tyler son la misma persona.





Cerca del final de la historia, a la vista de en qué ha cristalizado aquel problemilla de insomnio (una consciencia alternativa creadora de un violento movimiento anti-sistema que ha conseguido captar a cientos de oficinistas, policías, bomberos, curas, camareros… dispuestos a volar Estados Unidos) la personalidad dictatorial de Tyler provoca una reactancia psicológica en la personalidad del Narrador. En otras palabras, el protagonista decide “echar el freno” antes de que su maniaco alter-ego provoque un atentado en masa.

Los dos hombres pelean por el dominio de la sesera y finalmente el Narrador se hace con el control al recordar que él es la personalidad realmente fuerte, la que siempre estuvo ahí.

autor firma abaj.dcha.

No obstante Tyler dejará indeleble su huella personal en la psique del Narrador. Su proyecto Mayhem culmina con la destrucción de los puntos financieros de la ciudad (sembrándola convenientemente de explosivos). “Mi ciudad” remite igualmente  al concepto de “CASA”  ¿Y qué ocurre con esa casa? Lo mismo que con el pensamiento del Narrador,  explota violentamente, emergiendo como resultado una mente (o una casa)  completamente nueva.



Y por si fuera poco, suena la canción "Where is My Mind" de los PIXIES mientras la orbe de cemento se va llenando de fuego, humo y caos.  No se me ocurre manera más terrorista, poética y hermosa de plasmar aquello de “se me ha ido la flapa”.




Una vez leí que Fight Club es un film que incitó a sus espectadores a mearse en la comida cuando trabajabas en un catering e igualmente a que la gente retomase la Universidad. Por otro lado es muy probable que existan análisis  que anulen el trabajo que aquí expongo.

La violencia es un agente de cambio singular. Esta parábola sobre nudillos rotos ha estrujado miles de seseras que igualmente han parido miles de aspectos y formas diferentes de vivir este peliculón.

En fin,  Fight Club habla de cosas que están ahí.

Puede que hable de la pérdida de la humanidad ante la lógica consumista del hombre blandengue.

Quizá no es más que una fabula homo-erótica donde el auténtico amor sea el de los hombres que consiguen ser libres (peleas a torso desnudo, pistolas en la boca, sociedades secretas integradas exclusivamente por varones) donde trasciende de manera vaporosa que las mujeres siempre son problemas (entre múltiples ejemplos, recordemos que Tyler opina que lo peor que te puede pasar es que “una furcia te corte el rabo”, o como el Narrador se descompensa sistemáticamente cada vez que habla con Marla Singer)


O puede que, en una línea “Woodyallenesca” la película recuerde que nunca debes fiarte de los médicos. Es un doctor el que se niega a dar calmantes a nuestro prota y el que le recomienda ir a los grupos de apoyo, lo que culmina en la creación del Club de la lucha.

O tal vez la película hable del amor, causa y la vez solución de todos los problemas del mundo. Seré un ñoño pero creo que  Marla salva al protagonista. Quizá todo lo que necesitaba el Narrador para combatir el insomnio era otra persona en su ancha cama.


O mejor todavía, uno de los trabajos de Tyler es en un cine, vehículo narrativo que expresa que en esta breve vida puedes ser prota o público, sangre o jabón. 

Personalmente opino que esta historia es un homenaje secreto a las madres de toda la vida que con sabiduría cósmica dicen a sus hijas e hijos aquello de “sal de casa animal, no ves el día que hace”

NO hace falta explotar tu ciudad, tan solo debes explotar tu aburrimiento.



monkey-jack.deviantart.com







PERSONAJES RELACIONADOS:

En el mundo de la ficción, el Trastorno de personalidad múltiple (actualmente llamado Trastorno de identidad disociativo) ha sido el más presente. Desde el señor Hyde al hombre lobo, dicho síndrome ha condenado la necedad y la violencia humana, precisamente a través de la persecución de sus usuarios.  Normalmente se ejemplificaba el dolor de la exclusión social  a través de personajes excepcionalmente poderosos y marginales.

¿Mis favoritos? Jean Grey, cara amable de la brutal y omnipotente FÉNIX.



 Y  evidentemente, hablar  de un alter ego cabreado e inadaptado, es hablar de Bruce Banner, a.k.a. HULK.




GUILLERMO BLÁZQUEZ











6 comentarios :

  1. Muy bueno...y me gusta la estética...

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    1. Buenas tardes desde el Diván. Muchísimas gracias y lamento la gran tardanza. A decir verdad tenemos problemas a veces con los comentarios y su edición. Repito, gracias por leerlo ;)

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  2. Qué buen trabajo, identidad y psique, arquitectura y cine, perfecta y madura mezcla. Fight Club es una obra maestra, aquí se puede disfrutar de un gran desglose de conceptos. Pensé que no me encontraría con algo tan similar a mi interpretación de la película, pero esta entrada no solo se aproxima sino que la mejora y amplía. Gracias!

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  3. Buen análisis. Atrapa y quieres saber más.

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  4. Podrían hablar sobre Flash ?! Por favor 😊

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