viernes, 20 de febrero de 2015

TYLER DURDEN





EL CLUB DE LA LUCHA, O PARA QUE DISCUTIR SI PUEDES PELEAR

Hacerse con una thermomix porque su acabado en metal dignifica tu cocina, comprarse un  chaise longue que haga juego con la alfombra, adquirir un mueble de diseño para los discos que no escuchas o tirar abajo un tabique y convertir tu piso en un loft super cuco… ¿son obras diabólicas? 



Emulando al Doctor Hibbert de los Simpsons, ¿acaso un cultivo rutinario de alma demostraría  la presencia del “maligno” en semejantes acciones?




Soy de la opinión que pocas veces los actos definen la totalidad del pensamiento. Las raíces o motivos que los guían…eso ya es harina de otro costal.

Sorprende como algo tan frívolo (decorar pijamente tu casa) es el inicio del apocalipsis personal del protagonista de “El club de la lucha” (David Fincher, 1999), conocido simplemente como “el Narrador”.




Edward Norton da vida a un personaje flojeras y asustadizo que lleva la friolera de 6 meses sin dormir a pierna suelta. Fuera de la ficción, semejante privación de sueño es letal. Por citar unos pocos efectos tenemos la disminución potentísima de la concentración, enorme afluencia de cuadros ansioso-depresivos, cardiopatías y severo aumento de muerte prematura,  amén del coste a los sistemas de salud y el uso indiscriminado de somníferos (Geiser, Cazzati y Benezda,  2000).



Cuando alguien lleva tanto tiempo sin dormir de buena manera, en palabras del protagonista, nunca te duermes del todo y nunca estás del todo despierto. Nada parece real Es lo que se conoce como INSOMNIO CRÓNICO y supone cultivar un campo sobresaliente para la enfermedad mental.


Lo más increíble es que el Narrador NO pierde la cabeza por no dormir. O desde luego encontramos en Fight Club otras excusas igualmente potables para volverse loco.

Como es habitual en nuestra galería de ilustres dementes, el Narrador se enamora de una persona tan fragmentada como él. Y como dijera en otras entradas, nada  sacude tu cosmos personal como la llegada  del amor



En segunda instancia, Norton representa un personaje terriblemente predispuesto a la enfermedad mental.  Nada conocemos de sus antecedentes psiquiátricos, genéticos y familiares, pero un hecho brilla con terrible luz propia en la presentación del Narrador: es una persona sin nombre

Evidentemente no se trata de que el  protagonista de esta fabula quiera mantener el anonimato.  El creador de la historia, Chuck Palahniuk (quien creó el libro de título homónimo) quizá con esto quisiera remarcar dos aspectos.


Christian Soto
Por un lado un ataque manifiesto a la depravada cultura del comercio. Es una denuncia tan evidente como un desnudo frontal. Palahniuk en la novela y Fincher en el film, presentan un  mundo consumista y abyecto que ha parido toda una nación de borregos. Tener posesiones no es malo, salvo que te acaben poseyendo claro. Y esta es la acusación de la película y el motivo de que el personaje no tenga siquiera nombre. En un cosmos como el actual, tan envilecido por la cultura de consumo y la publicidad voraz, uno se pierde, se disocia. Acabas, como diría Bilbo Bolsón, como mantequilla untada en demasiado pan. Derretido en una sociedad donde no importa tu nombre, solo tu cartera. 



Por otro lado, intuyo que el protagonista no tiene nombre para reafirmar su falta de presencia. Sin nombre uno no puede siquiera ser llamado en un  100 Montaditos para recoger su pedido. Sin nombre no pueden ni insultarte como Dios manda.



Es similar a lo que ocurre en la inolvidable Rebecca  (Hitchcock, 1940)  donde Joan Fontaine daba vida a un personaje tan apocado y sumiso que en ningún momento escuchamos como se llama verdaderamente.







ATENCIÓN SPOILER: Así que, ¿qué tenemos? Un tipo insomne ninguneado por todo el planeta, con un curro insatisfactorio, un jefe idiota y ningún hombro en el que llorar. Obviamente estamos hablando de ficción, pero no es de extrañar que el Narrador pierda la cabeza. ¿Y cómo la pierde? Inventándose al tío más duro, guapazo, desapegado y terrorista de la historia: Tyler Durden





Tyler es el Narrador y el Narrador es Tyler. 

*Otros trabajos apuntan a que el protagonista crea muchas más personalidades, yo solo me moveré entre estas dos


Referencia firma abaj. dcha 



Por muy efectista que esto resultase en la peli (aquella tarde en el cine, ante la revelación las cejas me tocaron la nuca), a nivel psicológico es casi plausible. Solo debemos cambiar nuestro enfoque de “enfermedad”.

Ante una infección, el cuerpo se protege y crea un síntoma, por ejemplo fiebre.   Bueno, pues el síntoma del Narrador es…Tyler.

Realmente tiene bastante sentido si uno se fija en cuándo aparece el señor Durden.

Tyler al principio es tan solo una idea, un susurro muy frágil y sin cuerpo.

Al principio, Tyler Durden es un destello.

Cuando uno ve la peli comprueba que el personaje aparece mediante ráfagas. Tyler son los disparos de una ametralladora que escupe fotogramas. Le vemos durante microsegundos, pero nada más. Es lo dicho, una idea tímida que aparece con un fogonazo y desaparece igual.


Es una excelente técnica narrativa para hacer cómplice al espectador en la enfermedad mental del protagonista. Hace que te ocurra lo mismo que a Edward Norton. Por un brevísimo tiempo te ha parecido ver algo, pero ya no lo ves.

El resultado es sencillamente per-fec-to.  Aunque invisible, el cerebro del  Narrador (y el del espectador) registra una presencia. Una presencia que surge todas y cada una de las veces que el Narrador…tiene ansiedad.


Cuando se ve al protagonista en su oficina, a punto de explotar de alienación.





La primera vez que acude a la reunión de cáncer testicular. Cuando conoce a su némesis de amor, Marla Singer. Cada vez que aparece en un aeropuerto o en un hotel, más solo que un náufrago.





* Los aeropuertos en esta historia aparecen como lugares propicios para la desintegración yoica, es decir, lugares donde merced del jet-lag y del insomnio, es más fácil  padecer una crisis de identidad.



Siempre que la angustia del Narrador sube, aparece el fotograma de Tyler.

Tiene bastante sentido. Habitualmente un síntoma psicológico es un mecanismo para reducir la ansiedad. Lo hacemos continuamente en nuestra vida cotidiana. Cuando estamos ansiosos incurrimos en síntomas como fumar un cigarrillo, darnos instrucciones mentales de apoyo, ir de compras, practicar el sexo o masturbarnos. En fin, existen tantas opciones como personas en el mundo.

El problema surge cuando el síntoma se descompensa. El Narrador no puede hacer frente a su ansiedad, la cual es la de peor tipo, pues se asocia al miedo existencial, a la angustia primitiva de no saber quién es uno realmente. Como evidentemente no puede hacer frente a tanta insatisfacción e idiotez (no lo olvides, El Club de la lucha denuncia principalmente la estupidez humana) se inventa  un alter ego que no solo es inmune a la sociedad de consumo, es su depredador natural.


Así, poco a poco se va dando forma a esa idea. Ese intruso mental irá fortaleciéndose hasta que un día en un vuelo, el Narrador reza para que el avión se estrelle y mate a todos. En otras palabras, el protagonista llega a desear la muerte, la angustia llega al máximo y Tyler Durden…cobra forma. Todo su malestar psicológico acaba de cristalizar en  una nueva personalidad. 






No obstante esto es solo el broche de oro.  Tyler, o la mente trastornada del Narrador ya existía, la locura tan solo necesitaba un portador, un cuerpo. Pero sus acciones, el eco de la enfermedad mental ya había dejado un rastro singular de miguitas de pan. Esto se aprecia en la relación paralela que tiene el protagonista con la noción de CASA

Pensemos en lo siguiente.

Aunque no existe ninguna  ventana mágica al pensamiento de alguien,   para hacernos una idea de cómo respira la mente de una persona, podemos  atender a sus creaciones.

Creación certamen“Juan Luis Vasallo”,



Cuando un ser humano crea “algo”, inevitablemente lo eleva o envilece con sus neuras y demonios personales. Te dediques a construir coches, armas, poesía o jabón, siempre, siempre, siempre dejarás impresa la huella de tu individualidad.

Así por ejemplo, al dibujar siempre queda un eco de nosotros en el papel, máxime ante ciertos dibujos. Para mí, nada moviliza más cositas de nuestra sesera que el dibujo de una casa.

En un plano simbólico, la CASA representa el self, nuestro YO. Si atendemos a cómo es el dibujo de una casa, podemos hacernos un bosquejo de cómo es una persona, la relación con su consciencia, con sus figuras de afecto, la noción que tiene de hogar, de protección y un imponente etcétera.

Pero lo más chulo es que no solo funciona con la representación gráfica de un refugio, también resulta fascinante como son las casas de cada uno en el mundo real.

En esta fábula de hecho, la relación del protagonista con sus casas evidencia su trastorno de personalidad.


Imaginemos un piso en el que vive una joven estudiante llamada Robin, pero  que debido a problemas económicos para pagar la renta no puede hacer frente a los gastos. Lo habitual es introducir nuevos inquilinos para acometer los pagos que uno solo no puede, así que se mudan otros dos estudiantes (Roberts  e Iñigo). ¿Problema? El piso se construyó para que viviera solo un individuo, nunca se contempló la posibilidad de que allí morasen varios arrendatarios. A los problemas de espacio habría que añadir que cada uno de los integrantes de esa comunidad tiene su particular manera de percibir e interactuar con el universo  (cada uno gobierna la casa a su manera) Y además, las resoluciones que toman no siempre las comentan entre sí. De tal manera que un día Robin observa extrañada que las paredes se han pintado de blanco (y ella odia el blanco). Mientras Iñigo sostiene que su guitarra ha desaparecido y Roberts contempla horrorizado que  han cambiado la cerradura. Vivir así es, grosso modo, el Trastorno de identidad disociativo (antes denominado “de personalidad múltiple”)


dissociativeid.wordpress.com


Mismo cuadro en yo, yo mismo e Irene
Dicho síndrome describe la existencia de dos o más personalidades que cohabitan  un mismo intelecto. De las posibles identidades (Robin, Iñigo, Roberts… o las que sean) lo habitual es que una o dos tomen el control de la nave. Así mismo esta enfermedad se suele asociar con ciertas amnesias o singulares pérdidas de memoria (ej. “¡¿pero yo cuándo he pintado la casa / cambiado la cerradura / escondido mi guitarra?!) 

Las casas, metafóricamente, representan el continente corporal de un individuo, así como su manera de relacionarse con el mundo.
¿Y cómo se relaciona el Narrador de FIGHT CLUB con el mundo? 

Fijaos en cómo se relaciona con el lugar donde vive.

Al principio de la película, el personaje de Edward Norton nos habla del gusto por decorar su casa. Enardecido por el espíritu IKEA  se abandona a ese vicio inconfesable que es el menaje del hogar. No para de adquirir mesas, alfombras, lámparas, sillones…bienes materiales que puede controlar




Esa afición compulsiva  es resultado de un intento desesperado por gobernar un espacio a todas luces caótico. Me recuerda profundamente a la caústica “La guerra de los Rose” (Danny DeVito, 1989) donde una desenamorada Kathleen Turner  evacua sus insatisfacciones matrimoniales entregándose al embellecimiento de su “casoplón”. 




De hecho, en un perverso giro irónico el Narrador llega a decir: “Yo tenía un armario lleno de ropas de marca, estaba cerca de la realización personal” 






Por tanto, la casa del Narrador está paradójicamente tan vacía como su alma. Llena de adornos y complementos pijales porque en última instancia no puede soportar enfrentarse a unas paredes vacías.  No puede enfrentarse a la verdad:

Es un infeliz.


La pegajosa sensación de vacío irá ascendiendo (insomnio, angustia, alucinaciones…) hasta que explota y su mente crea a Tyler

¿No es curioso que su lindo pisito de soltero también explote (literalmente) justo cuando acaba de conocer al señor Durden?

MENTE =CASA

Explosión como reinicio, renacer, un big bang


“Me llamaste por teléfono para qué te diera refugio” dice poco después Tyler, pero lo que le ofrece sutilmente es una mente nueva.


Y así comienzan a vivir juntos.  

*Una metáfora  (este cuento tiene cientas) es que  el señor Durden se dedica profesionalmente al negocio del jabón.  Él va a limpiar esta infecta sociedad cual Dios del Antiguo Testamento.

Es más, también trabaja en un cine introduciendo fotogramas pornográficos en películas infantiles, ¿por qué? Para darle a la publicidad donde más le duele. Ya que me idiotizas con anuncios que me hacen desear coca-cola sin darme cuenta, yo te introduzco imágenes de penes enhiestos en tu mente inconsciente.

Incluso va más allá. Sus actos de terrorismo urbano (ej. orinar en la comida trabajando de camarero) los acomete trabajando en un catering, como proyeccionista de cine o como vendedor ambulante. Tyler nos dice que cuidado con el supuesto eslabón débil de la cadena laboral. Si papa estado me obliga a ser un triste pluriempleado, en cada uno de estos curritos me voy a dedicar a reventarlo todo.

Si tú me golpeas, yo te daré más fuerte.


Siguiendo con la línea de pensamiento Tyler y Narrador se van a una keli que representa con elocuencia exquisita el mogollón que acontece en la mente del protagonista. No lo olvidemos, se van a vivir a una casa ocupa.  En base a las nociones clásicas del simbolismo gráfico quizá indique:

.Paredes muy agrietadas a punto de ceder. Implica fallas en el concepto de individuación. Alude a la incapacidad del Narrador para soportar la presión. Anuncia que se va a venir abajo y la posible incursión en conductas de alta peligrosidad social

ej. Pelearse con frecuencia o casi matarse en un accidente de coche

.Hogar sucio y destartalado. Remite a un sentimiento abandónico. En cierto momento, el protagonista da a entender que fue un niño abandonado por su padre. Cuadra con el anterior ítem (conductas peligrosas) Recordemos este pasaje:

“Nuestros padres fueron modelos de Dios, y si nos abandonaron ¿qué puedes pensar sobre Dios?…tienes que tener en cuenta la posibilidad de no caerle bien a Dios, el nunca quiso tenerte, con toda probabilidad el te odia, pero no es lo peor que pueda ocurrirte
No le necesitamos, que se jodan la maldición y la redención, somos hijos no deseados de Dios”



O lo que es lo mismo, prefiero el desprecio del Creador que su desinterés. Es una defensa psicológica que está en el planeta desde la primera descendencia, hace ya más de 4 millones de años: llamar la atención de papá para que  me haga caso.



Existen muchos más ejemplos que exceden el análisis, pero tengamos en cuenta solo uno más. El Narrador va a una casa ocupa para darnos a entender que va a un hogar que pertenece a otra persona. A otro inquilino, no a él. Además del acto de “okupar”  (evidente ataque al concepto de propiedad privada del capitalismo), estos dos tipos ejemplifican cómo es una mente con dos personalidades: caótica, rota y a punto de derrumbarse, es decir, como una casa en ruinas.


*A quienes les mole la hipótesis recuerden otros ejemplos de cine. Mi favorito “Esta casa es una ruina” (Richard Benjamin, 1986), donde a medida que va empeorando la relación amorosa de los protagonistas, la casa va dando más problemas, o viceversa. 




Y mientras, a la vez que El Narrador se va acomodando a esta personalidad dominante, emerge El Club de la Lucha, lugar entrañable donde puedes olvidar tu lamentable vida partiéndote la cara con un extraño. Y digo “emerge” porque Tyler y Narrador NO lo crean, tan solo le dan nombre. Coincide con la teoría de la psicología social donde en tiempos de crisis colectiva, es más fácil confiar en personalidades fuertes que promuevan un auténtico cambio (Ese auténtico cambio será el proyecto Mayhem, secta marcial creada por Tyler con el propósito de destruir a la sociedad moderna)

* Tyler  Durden se rodea de hombres insatisfechos que lo único que necesitan es un triunfo, uno pequeño.  Lo cual obtienen al ganar un eventual pelea en la calle.  Es la dosis de autoestima y hombría que estás gacelas heridas necesitan.

mediaisla.net
Borregos de día, dioses de la arena de noche. Una oda a la testosterona desde luego. Un existencialismo macarra  que pugna por dar respuesta a la pregunta más impertinente y habitual por excelencia, ¿Quién soy yo?







Esta cuestión aquí se antoja especialmente irresoluble, pues entonces el Narrador descubre que él y Tyler son la misma persona.





Cerca del final de la historia, a la vista de en qué ha cristalizado aquel problemilla de insomnio (una consciencia alternativa creadora de un violento movimiento anti-sistema que ha conseguido captar a cientos de oficinistas, policías, bomberos, curas, camareros… dispuestos a volar Estados Unidos) la personalidad dictatorial de Tyler provoca una reactancia psicológica en la personalidad del Narrador. En otras palabras, el protagonista decide “echar el freno” antes de que su maniaco alter-ego provoque un atentado en masa.

Los dos hombres pelean por el dominio de la sesera y finalmente el Narrador se hace con el control al recordar que él es la personalidad realmente fuerte, la que siempre estuvo ahí.

autor firma abaj.dcha.

No obstante Tyler dejará indeleble su huella personal en la psique del Narrador. Su proyecto Mayhem culmina con la destrucción de los puntos financieros de la ciudad (sembrándola convenientemente de explosivos). “Mi ciudad” remite igualmente  al concepto de “CASA”  ¿Y qué ocurre con esa casa? Lo mismo que con el pensamiento del Narrador,  explota violentamente, emergiendo como resultado una mente (o una casa)  completamente nueva.



Y por si fuera poco, suena la canción "Where is My Mind" de los PIXIES mientras la orbe de cemento se va llenando de fuego, humo y caos.  No se me ocurre manera más terrorista, poética y hermosa de plasmar aquello de “se me ha ido la flapa”.




Una vez leí que Fight Club es un film que incitó a sus espectadores a mearse en la comida cuando trabajabas en un catering e igualmente a que la gente retomase la Universidad. Por otro lado es muy probable que existan análisis  que anulen el trabajo que aquí expongo.

La violencia es un agente de cambio singular. Esta parábola sobre nudillos rotos ha estrujado miles de seseras que igualmente han parido miles de aspectos y formas diferentes de vivir este peliculón.

En fin,  Fight Club habla de cosas que están ahí.

Puede que hable de la pérdida de la humanidad ante la lógica consumista del hombre blandengue.

Quizá no es más que una fabula homo-erótica donde el auténtico amor sea el de los hombres que consiguen ser libres (peleas a torso desnudo, pistolas en la boca, sociedades secretas integradas exclusivamente por varones) donde trasciende de manera vaporosa que las mujeres siempre son problemas (entre múltiples ejemplos, recordemos que Tyler opina que lo peor que te puede pasar es que “una furcia te corte el rabo”, o como el Narrador se descompensa sistemáticamente cada vez que habla con Marla Singer)


O puede que, en una línea “Woodyallenesca” la película recuerde que nunca debes fiarte de los médicos. Es un doctor el que se niega a dar calmantes a nuestro prota y el que le recomienda ir a los grupos de apoyo, lo que culmina en la creación del Club de la lucha.

O tal vez la película hable del amor, causa y la vez solución de todos los problemas del mundo. Seré un ñoño pero creo que  Marla salva al protagonista. Quizá todo lo que necesitaba el Narrador para combatir el insomnio era otra persona en su ancha cama.


O mejor todavía, uno de los trabajos de Tyler es en un cine, vehículo narrativo que expresa que en esta breve vida puedes ser prota o público, sangre o jabón. 

Personalmente opino que esta historia es un homenaje secreto a las madres de toda la vida que con sabiduría cósmica dicen a sus hijas e hijos aquello de “sal de casa animal, no ves el día que hace”

NO hace falta explotar tu ciudad, tan solo debes explotar tu aburrimiento.



monkey-jack.deviantart.com







PERSONAJES RELACIONADOS:

En el mundo de la ficción, el Trastorno de personalidad múltiple (actualmente llamado Trastorno de identidad disociativo) ha sido el más presente. Desde el señor Hyde al hombre lobo, dicho síndrome ha condenado la necedad y la violencia humana, precisamente a través de la persecución de sus usuarios.  Normalmente se ejemplificaba el dolor de la exclusión social  a través de personajes excepcionalmente poderosos y marginales.

¿Mis favoritos? Jean Grey, cara amable de la brutal y omnipotente FÉNIX.



 Y  evidentemente, hablar  de un alter ego cabreado e inadaptado, es hablar de Bruce Banner, a.k.a. HULK.




GUILLERMO BLÁZQUEZ











lunes, 14 de julio de 2014

SPIDERMAN





"La ciencia ficción no es solo un genero literario: es un estado de consciencia."
René Rebetez


SPIDERMAN, O COMO UNA ARAÑA ME ARRUINÓ LA EDAD DEL PAVO



El 1 de marzo de 1962, el vuelo 1 American Airlines con destino Los Ángeles se estrelló en el condado de Queens (concrétamente en Jamaica Bay). No solo murieron 95 personas, sino que además es otra muestra de lo absurda y frágil que puede resultar la existencia. Lejos de mi ánimo frivolizar con la muerte real de personas reales, no deja de sorprenderme que a los pocos meses, el nº 15 de la revista AMAZING FANTASY publicase la historia de un huérfano de 6 años cuyos padres habían muerto en un accidente de avión. Se llamaba Peter Benjamin Parker y por supuesto había nacido en Queens.














De la mano de Stan Lee y Steve Ditko (ilustres genios de la casa MARVEL), Spiderman llegó a nuestras vidas un agosto de hace 52 años. Las aventuras del trepamuros comenzaron a editarse con la llegada del sol, al calorcito del verano. Curiosamente es una época atractiva para ciertos trastornos mentales (Bulimia, Vigorexia, Manía…) Parece ser que siempre hemos adjudicado al astro rey una influencia brutal sobre nuestras mentes. Quizá el Sol a las personas les despierta ganas de vivir, pero también desesperación por adaptarse al mundo. Y este es probablemente el deseo que sostiene todo el pensamiento del señor Parker, al igual que el de otros tantos personajes de tebeo como “el Super”, Naruto o los célebres X-Men: Yo solo quiero encajar









Esto es lo que supieron captar los papás editoriales del asombroso hombre araña. MARVEL tenía un durísimo rival a batir: La casa DETECTIVE COMICS (DC), hogar entre otros de unos tales Superman y Batman




Frente al estilo preciosista de la década de los 60, sello personalísimo de DC, Steve Ditko puso patas arriba el mismísimo concepto de ilustración. Su dibujo rudimentario y simplón era fuerza salvaje. Aquellas viñetas resolutivas y vigorosas fueron un poco responsables de toda una raza de talentos y métodos experimentales. De hecho dos años después (1964), al otro lado del mundo en Japón, nacería la revista Garo, primer asentamiento oficial en la historia de la humanidad que identificaba el cómic con libertad creativa. En fin, así de lejos llegaron las telarañas de Spiderman.




Pero es que además tenemos que añadir al guionista y redactor al mando, el terráqueo llamado Stan Lee. Un tipo que tuvo la brillante ocurrencia de impregnar de “cotidianeidad” el asunto superheróico. Es decir, además de tener que partirse la cara con tipos de 6 brazos metálicos y simbiontes alienígenas, Peter tenía que “chapar” su carrera de Biología, encargarse de su tía o disfrutar con su chica. Los conflictos reales apuntalaban la historia del paladín.



Ditko y Lee, básicamente modificaron el arquetipo de “héroe”, provocando que la línea MARVEL gozase del interés del joven rebelde, pero también del marginado de instituto o del empollón universitario.

Al fin y al cabo, hablar de Peter Parker es hablar de cualquier adolescente. Ya sea por igualdad o por oposición, nadie quiere conectar con su mundo como quiere conectar un quinceañero.

Haced la prueba con Spidey. ¿Sabéis qué permanece cuando le despojáis de su fuerza arácnida y sus redes molonas? La materia prima común a toda la humanidad: preguntas.

Creedme, da igual. Currando de relaciones en una discoteca, paseando perros o combatiendo el crimen, el auténtico trabajo en la adolescencia es cuestionarse el mundo. ¿Quién soy yo?, ¿Qué quiero hacer con mi talento?, ¿En qué soy bueno? ¿Por qué me gusta tanto esta persona?, ¿Cómo quiero ser recordado?, ¿Cuáles son las cosas realmente importantes de la vida? …





Peter Parker lleva siendo Spiderman desde los 15 años. Ese tiempo da para hacerse muchas preguntas.




HASTA QUE LLEGO LA ARAÑA:

Como hacemos con las personas de verdad, entender las motivaciones de un personaje supone husmear su pasado personal.

Ben, George, Norman, Gwen, May…son algunos de los nombres de las diferentes personas sin las cuales Spiderman no sería Spiderman. Son, por así decirlo, sus universales del pensamiento. Evidentemente hay muchas más, Spidey lleva más de medio siglo en nuestras cabezas así que me disculpo por dejar en el tintero a otras figuras de dimensiones fabulosas.




Ben Parker, tío y padre adoptivo de Peter. De su boca salió ese lema archiconocido que cayó cual lápida en un Parker adolescente: “UN GRAN PODER CONLLEVA UNA GRAN RESPONSABILIDAD”



El tío Ben es al hombre araña lo que Jonathan Kent al Hombre de Acero, el mayordomo Alfred a Batman o Darth Vader al joven Luke: Referentes paternos. No eres nadie en el mundo de la ficción si no tienes una figura de autoridad a quien honrar o decepcionar.







Los últimos estudios a propósito de los duelos NO elaborados (no superar la pérdida de un ser querido) que cursaron a edades tempranas y de manera abrupta, arrojan datos espeluznantes. Se observan secuelas evidentes hasta 70 años después (o sea, toda la vida). Según la Royal Society of Medicine, si además se obliga al huérfano a un cambio de residencia y/o colegio el pronóstico aún empeora.

Muerte violenta, cambio de domicilio y en plena adolescencia. Los guionistas se esmeraron pues Peter lo cumplía todo. Sin olvidar que en cierto modo era el segundo “padre” que perdía.



George Stacy, capitán de la policía de New York. Su impacto en la vida del trepamuros remite a su proyección pública. . En los primeros años de Peter como superhéroe, el pueblo de New York recelaba de él, principalmente debido al hostigamiento de la prensa, otro de los grandes temas de la mitología marveliana. No olvidemos que a nivel editorial, MARVEL creó a Spiderman como contrapartida de Superman. DC había creado un personaje que desde que llegó al mundo en su nave espacial besó el santo (todo el mundo quiere al Super). Marvel en cambio redefinió los cánones al desarrollar la historia de un superhéroe del que la gente desconfiaba.

A este respecto, Nicolás Pinkus (Catedrático de Semiología y Análisis del discurso) recuerda que el día a día de millones de personas comienza con la lectura del periódico, amén de telediarios, radios, facebooks…. “Comenzar el día con información fresca es un ritual para todo ciudadano”


No nos engañemos, el ser humano, legañoso y amparado en su café, probablemente consulte las noticias para minimizar su incertidumbre vital. Querer “saber” cómo va el mundo es nuestro baremo existencial. Es por tanto un momento en el que tenemos el “coco” especialmente moldeable.







Conectando con esta idea, los creadores del personaje querían que nos pusiéramos en la piel de los habitantes de aquella ficticia Nueva York. Un lugar donde nada más levantarte leías en el periódico de más tirada (el Daily Bugle) la amenaza nuclear que suponía tener un “tarado lanzarredes” en la ciudad. Lee y Ditko denunciaban en aquellas viñetas blanco y negro el papel de los MEDIOS estructuralmente corruptos y el uso de la violencia periodística.

La muerte de Stacy vapuleo a Spiderman por partida doble. Supuso otra ruina emocional para el enmascarado y empeoró su imagen popular ya per se maltrecha, pues la prensa le señaló como autor material del crimen. Dentro de este universo de papel, el capitán Stacy fue la primera persona que públicamente respetaba y admiraba a Spiderman. Es más, George Stacy siempre sospechó la identidad secreta del personaje y jamás la reveló (A mí desde luego a mí nunca me comentó nada).








Norman Osborn, alter ego de el Duende Verde, enemigo por excelencia del héroe. Personaje de sorprendente evolución (científico, psicópata, millonario, paria, cuasi jefe de estado), nace como nacen todos los genios del mal: por un accidente de laboratorio. No obstante, la riqueza de la conexión con el protagonista remite más bien a las relaciones de familia, claves en el mundo de la Araña.



FAMILIA OSBORN
Norman es el padre de Harry, el cual es uno de los mejores amigos del joven Parker. Harry y Peter se conocieron en secundaria y al principio se odiaban. La vida familiar de ambos colmada de dolor fue precisamente lo que les unió. Con esta curiosa triangulación (Norman-Harry-Peter), los comics describían una relación extraña donde nadie sabía nada. Peter tardó bastante en descubrir que Norman Osborn (Duende Verde) era el padre de su gran amigo Harry.




Como todo cómic de superhéroes suele ser una revisión modernista de los clásicos, en esta tragedia griega el Duende Verde murió luchando contra Spiderman. No fue la intención del trepamuros, pero así fue. Es quizá una de las primeras muertes “sonadas “de un super-villano y el primer atentado al código ético de la araña, el cual jamás mata.

Además, al igual que en muchos huérfanos de la vida real, ocurre que Parker tiende a desarrollar una estructura de personalidad con rasgos muy culpógenos. El ser responsable de que su amigo Harry quedara huérfano de padre, pesará en su conciencia durante muchos, muchos números de cómic.



Gwen Stacy, hija del anteriormente mencionado capitán Stacy. Hablar de ella supone hablar de pasillos de instituto, tardes de agosto sin deberes, noches insomnes con la única compañía del run run de la cabeza y sobre todo la convicción absoluta de que, salga como salga, no lo olvidaremos ni aunque viviésemos cien vidas. Efectivamente, Gwen es el primer gran amor de Peter.

El pasado afectivo suele dejar ecos, residuos por así llamarlo. Una especie de sedimento emocional debido al balance positivo o negativo de la relación. En este caso, Gwen murió como víctima colateral de la doble identidad de Peter (la mató el Duende) Tales traumas no solo quedan grabados, algunos autores defienden que incluso forman estructuras materiales en el cerebro. Las experiencias intensas (buenas o malas) se quedan grabadas a fuego en la memoria implícita (la emocional). A partir de entonces quedan fuera del control de nuestra consciencia.

Como si de un río se tratase, en la parte más profunda de la mente quedan tales vivencias, y en el sentido clásico del término, (García Vega, Ríos González, 1999) van a condicionar muchos de nuestros sentimientos y emociones. El éxito o fracaso de las relaciones posteriores dependerá de cómo se gestionen tales impactos. Volviendo a Peter Parker, como su primer amor murió, en el segundo, Mary Jane Watson (arriba, derecha), volcará de manera febril su talante protector.



May Reilly Parker, la única, la perfecta, la deliciosa y entrañable tía May. Madre sustituta, eterna confidente y apoyo excepcional del prota. Por encima de la paz mundial y de su mujer Mary Jane, quizá aún por encima de su propia hija, nada ni nadie es tan imprescindible para Spiderman como su adorada tía. De hecho los superhéroes del comic book americano suelen ser todopoderosos hambrientos de afecto, personas capaces de esquivar balas y apartar montañas pero imposibilitadas para moverse sin figuras de apego. Sea o no evidente, la poesía del semidiós es que debe encarnar a una persona rota. Todo buen “supertipo” nunca está entero. Solo entonces podremos depositar en él nuestras imperfecciones de manera que, aunque sea imposible, represente un ideal alcanzable…En fin, así nos han dibujado.





Sucede es que todas las personas aquí descritas, amigas o no, han muerto. Es cierto que en el mundo del comic es donde menos se respeta a nuestra amiga la Parca. Casi siempre que muere un personaje de tebeo, el poderoso movimiento fan le da un tirón de orejas a los guionistas y ya sea por magia, clonación, vuelta atrás en el tiempo o porque sí, son resucitados y tan amigos.






No obstante estas personas murieron y el hombre araña de un modo u otro lloró amargamente por ellas.

El auténtico problema que desquicia la vida de este tipo es que dichas muertes están directamente relacionadas con la existencia del héroe y su modo de vida. Si fuera posible, lo que en el mundo real pensaría este chico tan propenso a responsabilizarse de todo es: “Murieron por mi culpa. Murieron porque existe Spiderman”




Ben murió disparado por un ladrón que Peter se negó a detener. El Capitán Stacy acabo sepultado bajó unos escombros consecuencia de una pelea entre Spidey y el Doctor Octopus.







Gwen Stacy fue asesinada por el Duende Verde que quiso traumatizar al hombre araña, y de hecho el propio Duende, Norman Osborn, acabó empalado intentando asesinar al prota.








Sin olvidar que la tía May recibió un disparo que iba dirigido a Spiderman.

Este último ejemplo fue si cabe más demoledor, pues el aracno-sentido de Peter (una habilidad inconsciente que roza la precognición y que le permite adivinar el peligro) fue lo que le hizo esquivar el proyectil sin siquiera proponérselo. Es decir, fue su alter ego, fueron sus poderes los que decidieron por él.





Como suele decirse,”siempre mueren algunos en la senda del samurái”, sobre todo seres queridos.





NUESTRO AMIGO EL TRAUMA:




Recuerdo al personaje de Nick Nolte en “El príncipe de las mareas” (Barbra Streisand, 1991). Interpretaba a Tom Wingo, un entrenador de futbol americano con un puntito canalla. De carácter irónico representaba a la perfección el papel de cínico con un sentido del humor deslenguado y seductor.






Pero ¿cuál es el conflicto en el personaje? Como suele pasar en la ficción (y en la vida real de vez en cuando) un trauma infantil despiadado.


(ATENCIÓN SPOILER) Tom y su familia fueron violados. A tan colosal impacto se suma un residuo nada extraño en estos cuadros. El personaje se siente culpable pues no pudo hacer gran cosa, salvo observar como aquellos cerdos eran finalmente asesinados a manos de su madre y hermano mayor.


El remordimiento y el sentimiento de inutilidad son pasajeros deleznables muy habituales en quienes vivenciaron semejante dolor. El personaje de Tom Wingo apacigua sus demonios porque sencillamente alguien (un terapeuta en este caso) le impulsa a hablar de ello y consecuentemente a enfrentarlo. Obviamente es una historia que conecta facilmente con casos del mundo real, pero además tiene lugares comunes con la vida del hombre araña, pues aunque el trauma en Peter Parker es bien distinto (la muerte de su querido tío Ben a manos de un ladrón) sus heridas concretan en lo mismo: culpa e impotencia.


Para aquell@s que en pleno siglo XXI aún desconocen el trauma de Spidey he aquí un repaso somero:



Peter es un huérfano de carácter enfermizo víctima de acoso escolar. Un día de excursión colegial a un laboratorio es picado por una araña radioactiva. A la mañana siguiente se levanta con superfuerza, pudiendo trepar por las paredes y básicamente molando más que una galleta de chocolate con menta. 

Como era de esperar se pierde en su grandiosidad y cierto día decide no intervenir en un atraco pues no es su problema. Al llegar a casa descubre con horror que su querido tío ha muerto víctima de un delincuente callejero. ¡Oh destino cruel! el asesino es el tipejo que se negó a capturar.



















A lo desgarrador de la pérdida se añade el pecado de omisión. La mente del protagonista no solo debe elaborar el adiós, también el hecho de que alguien como él (con superpoderes) se hubiera merendado con patatas a un manilargo como Carradine (el ratero).

En otras palabras, evitar tantísimo sufrimiento hubiera resultado insultántemente fácil.


Por si fuera poco, era el “segundo padre” que perdía (recordemos que es huérfano de padre y madre) Parece increíble como el cómic americano de los 60 tan cándido y juvenil, pudiera llegar a ser tan cruel.


Como Ben era el referente paterno del protagonista, su fallecimiento culmina con la interiorización de la brújula moral en Peter Parker, que cristaliza a su vez en la frase más famosa de la historia del cómic:



- UN GRAN PODER CONLLEVA UNA GRAN RESPONSABILIDAD-



Esta divisa será desde entonces marca personal de la casa. Por muchos poderes que tenga, cargar a un adolescente de semejante compromiso supondrán no pocas taras en su cabeza, pero ciertamente “La casa de las ideas” (MARVEL) parió su mejor personaje amparándose en una idea casi arquetípica del BIEN.





     * Por cierto, la frase no la dijo realmente por vez primera el personaje de Ben. Fue realmente una sentencia del narrador a modo de moraleja. Posteriores reinicios de la historia pondrían finalmente este emblema en labios del moribundo tío.





SPIDEY EN EL DIVÁN:


Cuando algo funciona para qué cambiarlo. Qué alguien decida convertirse en un “símbolo” por la muerte atroz de un ser querido no es novedad. Bajo esta premisa vieron la luz personajes como Daredevil, Talía al Ghul, Punisher, Hulk, Catwoman, Flash, Conan, por supuesto Batman y en general un larguísimo etcétera.










Lo “traumático” como razón de ser es idóneo pues conecta fielmente con un sedimento de marginalidad habitual en estas figuras. Dicho de otro modo, en Spiderman (y en otros tantos), siempre trasciende un poso de soledad. Aunque no lo parezca, la historia del hombre araña es la inquebrantable voluntad de encontrar “mi lugar en el mundo”. Y esto, seas un personaje de ficción o no, tengas poderes o no, es algo deliciosamente humano.



No es privativo del cómic. Aunque Peter Parker esté hecho de tinta y celulosa, sus mecanismos de defensa psicológicos son bastante reales:

AUTO-OBSERVACIÓN: El individuo encara los problemas de su mundo interno y su contexto cavilando sobre sus emociones, ideas y motivaciones.


Ciertamente, el monologo interno del personaje no cesa jamás. Peter es una persona que “rumia” sistemáticamente sus pensamientos y el alcance de sus decisiones.



ALTRUISMO: La persona se vuelca en los demás abnegadamente, pero obteniendo como ganancia secundaria la serenidad de sus perturbaciones.




En Psicología siempre hay que preguntarse ¿qué papel cumple el síntoma? El síntoma de Spiderman es “salvar a los demás” y eso es otra clase de egoísmo. Peter siempre pone su dolor en el centro del universo. El sufre si los demás sufren, así que no puede permitirlo (no obstante ojala fuera siempre así el egoísmo del mundo)




AFILIACIÓN: El individuo busca apoyo para eliminar amenazas o conseguir sus metas.









Por citar algún ejemplo de la inmensidad de casos en los que Spiderman hace equipo: Fundación Futuro, Los Vengadores, Héroes de alquiler, La alianza galáctica de los hombres araña, Defensores Secretos, Spider-Sociedad, Laboratorios Horizon...























Ya lo decía Aristóteles, el hombre es social por naturaleza. Probablemente sus mitos también lo sean.



SENTIDO DEL HUMOR: La persona hace frente al dolor enfatizando aspectos positivos o sarcásticos.



Spiderman se define por su capacidad para remarcar la ironía del sentido trágico de la vida. Este es quizá el mayor de sus “poderes”, lo que realmente le ha salvado el cuello desde el principio de sus andaduras.

Qué decir de un tipo que se gana la vida como fotógrafo haciéndose fotos vestido de Hombre Araña, para luego venderlas al miserable de su jefe (John Jonah Jameson, imagen derecha), el cual aborrece a Spiderman. Personalmente me parece una burla vaporosa y sana hacia las personas tóxicas tan habituales en el mundo que nos rodea.





SUBLIMACIÓN: Es una forma de "engañar" a nuestra consciencia para llevar a cabo un deseo. Sería como derivar el deseo y realizarlo. La persona intenta cumplirlo por otros derroteros socialmente aceptables o que estén simplemente al alcance de sus posibilidades (habitualmente tareas de prestigio social, como arte, religión, ciencia, política, deportes…)

Pensemos en la autentica ocupación de Peter Parker. ¿Qué es realmente cuando no lleva las mallas? Científico. Y muy bueno de hecho. ¿Por qué hacerse genio de laboratorio si ya tiene trabajo de fotógrafo y además es un supertipo?


La ciencia promete un mundo donde todo tiene respuesta, y los niños traumáticamente huérfanos gustan de lugares controlables que den respuestas.

Por tanto, su deseo irrealizable es la búsqueda “patológica” de control en una vida que se antoja “patológicamente” incontrolable. La vida es cambiante, las fórmulas y ecuaciones no tanto.











COMPLEJO ARÁCNIDO:


Tomando como referencia la cosmología del pensamiento en Jung (imagen derecha), unido a la revisión de García Vega (1999), cuando hablamos de un complejo psicológico, podemos imaginar lo siguiente.


Un complejo sería como lo que le ocurre a Superman con la kriptónita. La piedrecita verde que le doblega realmente son fragmentos de su planeta natal llamado Kripton (¿acaso alguien no lo sabe?) Su lugar de origen estalló y la kriptonita son pedazos de ese orbe que llegan a nuestra atmósfera en forma de meteoritos.



Un complejo psicológico es algo parecido. Fragmentos de la personalidad que se han escindido. Son “grupos de contenidos psíquicos” que se han separado de la consciencia. Estas unidades de pensamiento quedan fuera del control consciente y actúan con total independencia e impunidad.







Los complejos psicológicos son comunes al ser humano, todos tenemos alguno (quien diga que no miente cual bellaco) Son como islas secretas de pensamiento, lugares ocultos que operan desde nuestra consciencia con capacidad para inhibir o potenciar nuestras ideas.


Ej. Tengo la idea de “apuntarme a teatro” Mi complejo es “soy una persona excepcionalmente tímida” De manera más o menos manifiesta este complejo podría sabotear esta idea.


Pero no olvidemos que los complejos no solo son de naturaleza retraída. También los hay de carácter expansivo. Retomando el ejemplo anterior:


Ej. Tengo la idea de “apuntarme a teatro” Mi complejo es”soy una persona que me creo por encima de los demás” Aquí mi complejo promoverá a toda costa que me apunte a teatro pues con mi talento natural llenaría la escena.

Así que la pregunta del millón en este fascinante personaje de cómic será ¿Cuál es el complejo en Spiderman?


Una posibilidad sería un potente complejo de responsabilidad (palabra clave del pensamiento arácnido) proveniente de un trastorno de vinculación que a veces surge en niños adoptados. Por supuesto, a mayor diferencia entre la familia de acogida y la de origen, mayor dificultad. En base a esto pueden desarrollarse dos tipos de afectividades perniciosas (“formas de querer” inadecuadas)

Una sería la evitativa, donde el niño rehuye de establecer lazos emotivos ante una especie de bloqueo emocional muy interiorizado, pues el amor de los padres se asocia a una incerteza o insatisfacción vital.

Quien mejor representa en el mundo del cómic esta escuela de pensamiento es sin duda el caballero oscuro conocido como BATMAN.






La otra opción, y mucho más en sintonía con el caso de Spiderman, sería que el trauma de la perdida de los padres culmine en una afectividad exagerada y completamente indiscriminada, que es en cierto modo lo que le ocurre al personaje. La idea de cuidar a todos es una carga imposible, ante la cual cualquiera explotaría (él lo lleva porque es ficción), pero nadie en su sano juicio se haría responsable de todos los seres que conoce.

Aparte de Peter Parker y siempre moviéndonos en la ficción, quien especialmente se ajusta a esta descripción es SUPERMAN.








Realmente los complejos pueden ser buenos o malos, sanos o morbosos. Son fuentes de energía necesarias para que haya actividad mental. Nuestra vida psíquica depende un poco de ellos.

Lo sano NO es “no tenerlos”. Lo sano es saber que los tenemos y no permitir que nos dominen. Personifican lo inacabado en las personas, lo que siempre queda en la barra de tareas esperando a ser resuelto, por eso puede parecer que nos debilitan.


SENTIDO Y RESPONSABILIDAD:


Pues cada árbol por su fruto se conoce” reza el evangelio según San Lucas. O de manera más clara también dice la biblia “por tus obras serás conocido y por ellas serás juzgado” Quiero decir que si quieres comprender a alguien acude a su obra y legado. En el caso de que quieras psicoanalizar a un personaje de cómic, obviamente acude a sus tebeos.

¿Qué ocurre? Spiderman son más de 50 años de continuidad, y sigue. Quién os escribe ha devorado febrilmente muchas de sus páginas pero emulando al replicante Roy Batty mi conocimiento es una lágrima en la lluvia.


Ni aún con los tentáculos del doctor Octopus podría abarcar todas las aventuras, así que tomaré la opción cobarde y comodona, escogeré solo un cómic. Es más, no es ni de lejos el mejor y ha sido vilipendiado por el movimiento fan. Pero (pues tratándose de superhéroes siempre hay un pero) creo ilustra de forma impecable el pensamiento del señor Parker.



Corría el año 2007 y por aquel entonces pasaron muchas cosas en el planeta tierra. Por ejemplo Led Zeppelin dio un concierto en Londres tras dos décadas sin pisar juntos un escenario, unos arqueólogos descubrieron en Japón un melón de más de 200 siglos, Luciano Pavarotti partió en la nave que nunca ha de tornar, Juan Carlos I soltó a Hugo ChávezPor qué no te callas” y Joseph Michael Straczynski junto con Joe Quesada crearon “ONE MORE DAY”, el cómic que provocó la deserción de miles de incondicionales del lanza-redes.







En él se narra la historia del peor trago de Peter, el descenso a los infiernos (literal) por el que pasó para salvar la vida de su tía May, la cual recibió una bala que iba dirigida al héroe. Es uno de esos momentos tristes de la ficción pues el personaje de May es tan antiguo como el propio Spiderman. Reconozco que aquellas viñetas me movieron cosas de dentro. Esa mirada llena de incomprensión y terror, aquellos dedos arrugados palpándose la herida de bala, la incredulidad ante esa terrible certeza…"Voy a morir, lo sé"

En fin, solo es ficción.





El tebeo cuenta lo que pasó a continuación de estos hechos, después de que la tía fuera desahuciada del hospital ante la falta de dinero de Peter. Nuevamente el mundo de la fantasía resulta fiel reflejo de una práctica terroríficamente real en USA (y aquí cada vez más por cierto)





Cuando se creó el personaje del hombre araña, la idea era retratar un jovencito intrépido que se zurrase contra lo peorcito de los villanos de cuento. No obstante, este vengador profesaba una reverencia edípica hacia su tía. Me refiero a que Peter es genial porque más allá de haberse peleado contra Venom o Hulk, haberle tocado las narices al mismísimo Lobezno o viajar a otros planetas a darse el callo, el señor Parker es principalmente un buenazo que adora a sus mayores.


Por ello, One More Day esencialmente narra una fábula tristona acerca de la impotencia de la perdida y sobre todo, de lo desgarradora y encarnizada que es la culpa.

Peter, huido de la justicia (debido a los acontecimientos de Civil War, Mark Millar y Steve McNiven, 2006) no puede proporcionar la atención medica a una moribunda May en estado vegetativo. Proscrito y sin un duro suplica ayuda a absolutamente todos los personajes clásicos del universo MARVEL: al brillante Tony Stark, al increíble Hechicero Supremo Stephen Strange, al super científico Reed Richards, a la poderosa mutante Tormenta, al villano Victor Von Doom, al genio Hank Pym, al genetista Bestia, al fiero Rey T¨Challa, al temible Doctor Octopus



Trágicamente nadie puede hacer nada y Peter, en cierto modo, también va muriendo con cada negativa.

Finalmente (CUIDADO ¡SPOILER!) La Casa de las Ideas decidió dar un final de cómic similar al que en la vida real hiciera el músico Robert Johnson para ser el mayor blues man de la historia: hacer un pacto con el diablo.

De este modo, Mefisto ofreció salvar la vida de la tía May si a cambio Peter aceptaba  no haber conocido jamás a su eterno amor Mary Jane Watson, algo similar al argumento de la película El efecto mariposa (Eric Bress, 2004)



Obviamente fue un ejercicio de retro-continuidad brutalmente ambicioso y ridículo, pues consistió en reiniciar las aventuras del trepamuros despreciando décadas de publicaciones anteriores. El cambio, amén de huecos e incoherencias argumentales, supuso también volver a hacer joven al personaje, en un mundo donde nunca coincidió con la mujer de su vida. Y todo por salvar a su tía.









La historia es absolutamente tramposa pues los guionistas omitieron todo el pasado del hombre araña para atraer a lectores novatos. Estos no se atrevían a leer las aventuras del lanzarredes al sentirse abrumados ante décadas de continuidad comiquera (“jo, quiero empezar a leer tebeos de Spiderman pero ya van por el número dos millones tropecientos mil y no me voy a enterar de nada…”) En fin, realmente no les culpo. Es una estrategia comercial semejante a la de Osamu Kasai al dirigir DRAGON BALL GT. Aprovechando la estela de Akira Toriyama, creador de SON GOKU, Kasai decidió hacer nuevas aventuras del célebre “saiyajin” volviendo a hacer pequeño a Goku mediante la magia de las Dragon Balls. La idea era revitalizar una franquicia, aportar frescura y volver a atraer a lectores imberbes. ¿Resultado? El esperable, un fiasco.

Volviendo al cómic de One More Day, a pesar del espaldarazo editorial, quedaron firmemente asentados los preceptos morales que llevan sosteniendo la psicología de Peter Parker desde el minuto cero de ser dibujado.


En primer lugar, culpa y responsabilidad son los ejes de coordenadas desde los que rige todo su corpus ético. Prefiere sacrificar cualquier tesoro antes que permitir el dolor de un inocente. La idea de que haya víctimas colaterales a sus actos le destruye, pero que ese inocente sea May es naturalmente inaceptable. No lo va a permitir. Fin de la discusión.






En segunda instancia, con Spiderman Marvel creó quizá a su personaje más cabal y “salao”, pero también al más roto, y por ende al más frágil ante la muerte de sus seres queridos. En términos diagnósticos arrastra una ansiedad por separación que ha tomado forma en una dependencia encubierta hacia figuras parentales de afecto. Al igual que ocurre en la vida con algunas personas que lidiaron con pérdidas traumáticas precoces, Spiderman no soporta decir adiós.



El personaje deslumbra por su potentísima dualidad. Es un hombre fuerte y valiente, pero también es un inmaduro pues emocionalmente está por hacer. No es una crítica a esta adorable figura de fantasía, en absoluto. Es realmente complejo hacer frente a tanta pérdida, pero no deja de ser interesante que a partir de este cómic el protagonista volviera mágicamente a ser joven (en efecto le quitan años). Y es que una cosa que separa el mundo infantil del adulto (y no solo hablo de edad) es la capacidad para elaborar la muerte.







DE MONJES Y HÁBITOS:


Por último, la obra citada, aunque aborrecida tiene un capítulo destinado a morar en el Olimpo de los Cómics. Me refiero al momento en que Peter, vagando desolado por las calles de Manhattan en busca de una cura para su tía, se encuentra con varias apariciones fantasmagóricas. Dos de ellas son versiones alternativas de él mismo. Contrapartidas de Peter Parker pertenecientes a otras realidades.


La primera es un Peter de mediana edad al que nunca le picó la araña radioactiva. Entrado en carnes y con unas "gafotas" a las que ni siquiera les falta el esparadrapo en una patilla, su aspecto es de la línea “Jeff Albertson”, el dependiente de la tienda de cómics de Los Simpsons (Matt Groening, 1989).





Aquí Parker personifica el rollo friki vocacionalmente marginal. Se ha convertido en programador de videojuegos y solo acaba con los malos en la pantalla de su ordenador.


De mirada ausente, desprende el aura de soledad de los tipos enganchados a una concepción pasiva de la vida. Este Parker alternativo expone que desde joven no encontraba su lugar en el mundo. Siempre le habría gustado hacer grandes cosas, conocer gente, ayudar al necesitado y llevarse a la chica. O lo que es lo mismo, siempre quiso ser un héroe.


En vez de esto el personaje sublima sus deseos mediante objetivos insustanciales pero más asequibles: se realiza en la fantasía (cómics, videojuegos…) No sería nada malo de no ser porque es el único lugar donde brilla con luz propia. Solo vive aislándose en este mundo.

Este Parker está condenado al ostracismo, a la frustración. La fantasía es un vehículo excepcional para desarrollarse en esta vida que nos ha tocado, pero jamás debe sustituirla.


El Peter-freak es perfecto pues expone el punto clave del Spiderman que todos conocemos. Lo que convirtió a Peter Parker en alguien con problemas de adaptación fue la pérdida traumática de sus padres y de su tíoNO la picadura de una araña, como reza el título de este artículo. No hace falta venir de otro planeta, ser irradiado por energía Gamma o recibir poderes del Dios del Trueno para ser “diferente”. Lo que nos quiere decir el autor es que independientemente de su condición de meta-humano, son sus antecedentes psicológicos y experienciales lo que le hacen distinto.


Por si esta radiografía psicoanalítica fuera insuficiente, a continuación Peter conoce a una versión suya cercana a la senectud. Se le presenta un tipo elegante, lleno de aplomo y con ese aire inconfundible de las personas que rebosan autoridad. A este Peter-viejo tampoco le mordió un bichito mágico, eso sí, a cambio es insultantemente rico.

Su historia es esplendida por lo sencilla que es. Esta visión del personaje cuenta que de pequeño siempre vivió acosado por los matones del colegio. Harto de recibir palizas se dedico a trabajar brutalmente y a cultivar su inteligencia en detrimento de otros aspectos (amigos, relaciones, familia…) Con 19 años ganó su primer millón y desde entonces no paró de crear dinero.

El resultado es que todos aquellos que le amargaron la existencia en el “insti”, actualmente trabajan para él, le besan el lugar donde la espalda pierde su ilustre nombre y principalmente le temen.

El viejo-Parker describe el segundo motor en la creación de cualquier rebelde. Hablamos de la presión social. Es el acoso escolar, la persecución a manos de los iguales lo que hizo decidirle a aumentar su poder, no la picadura.

Volviendo al Spidey original, de no haber sido perseguido en el colegio no habría desarrollado esa afición a partirles la cara a los malvados, a defender al débil. Es al fin y al cabo una motivación de lo más humana: AHORA ES MI TURNO. Las grandes historias se escriben con nimios detalles.



LEGADO:


Salvando las distancias y con profundo respeto, creo que padecer un trauma es como recibir poderes, según en qué cabeza caigan puede ser medicina o veneno para el alma. Lo que narra la fábula de Peter es que al final del día solo queda uno mismo y su determinación.




La ficción nos susurra al oído "qué hacer" desde el principio de nuestra historia. Nos aconseja sabiamente dejando un reguero de miguitas que guía al ser humano. De sus máximas, la que más me divierte es aquella de “no toques nada si viajas atrás en el tiempo, podrías tener sexo con tu madre y acabar siendo tu propio padre” (¡ole!)




No obstante mi favorita es la más sencilla de todas y la más facilmente extrapolable a este mundo real nuestro: “Jamás uses tus poderes en beneficio propio”

Curiosamente el hombre araña  honra y defrauda ese principio a diario, pues no soporta el dolor ajeno.










La crónica de Peter Parker no es sino una versión en viñetas de la llamada “novela de aprendizaje” (en su término alemán “Bildungsroman”) mezclada con los “relatos victorianos” del 1800. Quiero decir que la historia narra el viaje de un niño hacia la vida adulta tomando como referencia el particular y conocido cosmos del colegio público. Dickens, Joyce, Hesse…son muchos los que escribían, sabedores de que lo memorable de la vida es el viaje.  Siglos después, el noveno arte sigue con el testigo ejerciendo su influencia en lugares muy remotos, más allá del tebeo. Y es que, salvando mucho las distancias, huelo el rastro de la araña en las páginas de la deliciosa La sombra del viento (Carlos Ruiz Zafón, 2001) o en las aventuras del afamado Harry Potter (J. K. Rowling, 1997-2007)





Imagino a este chaval, acosado en el cole, aprendiendo la infame tabla periódica y tiritando de amor por la inalcanzable chica popular. Pienso en él y recuerdo lo que creo decía Marcel Proust al respecto: Aquellos  años de sufrimiento fueron los mejores pues me moldearon. Pero qué verdad más eterna.











Spiderman es ese "amistoso vecino" que te ayuda con las bolsas a la puerta del ascensor, el que te salva de los maleantes del barrio, y sobre todo quien te recuerda que en los viajes de crecimiento personal uno puede desdibujarse, por eso hay que ser responsable. Fuerte.



Lee y Ditko comenzaron un cuento que habla de los lugares comunes entre una infancia traumática y tener superpoderes: son cosas que casi nunca puedes elegir pero según creces, tú y nadie más decide cómo gestionarlas. Así que para quienes caminan por valles de sombras, poneos la máscara, llenad vuestros lanza-redes y ya sabéis: A POR ELLOS TIGRES.






GUILLERMO BLÁZQUEZ












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